lunes 26 de diciembre de 2011

Ilde, 30.

Demasiado bueno.
Jamás habrá una sola gota de nada.
Aunque habrá viento.

Darío, 30.

Dos veces. Una hora y veintidós minutos. Rápido, lento.
No hubo una sola gota de vino.
No hubo nada.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Sergio, 30.

Está enamorado de su mejor amigo y no lo sabe pero me deja intuirlo. Bebe whisky. Es sicólogo y le encanta serlo. Dos besos.

Juanma, 36.

La ciencia racista o la noche en la que conocí a Juanma.

Se va a Bahía en mayo. El mundo de los blancos no le interesa. Dançar o besar. Me besa.

viernes 2 de septiembre de 2011

Se ceba.

Sudabas. Sudábamos cuando dijimos  vamos a dejar de hablar del pasado, carinho, ya es hora de que nos pase algo grande. No false starts como dice la gente. Y que paso you couldn't make it work. Nos morimos pensando en lo bonito que pudo ser. Te desgraciaste aprendiste a matar y mataste. Te cebaste desgraciada cabeza loca. Ya te vas a morir y para mi suerte nunca vas a saber si te caíste o te empujaron.

lunes 29 de agosto de 2011

El club de los angelitos.

En eso estábamos cuando llegaron las líneas. Te metiste solo dios sabe cuántas rayas y empezamos a gritarnos quien sabe cuántas mentadas de madre. Me dijiste que desde que tenías 13 años escondiste al animal que llevas dentro -una iguana- pero que ya había llegado la hora pues, así dijiste: "ya llegó la hora, pues".
Pusiste el único disco que tenías. Sonaba John I'm only dancing cuando llegaron los putazos.
Yo no sabía que tenías tanta fuerza, si lo hubiera sabido pues no hago nada o mejor solo te asusto o te convencía de hacer otra cosa, como el amor o ir a matar un perro, pero resultó que eras de esa manera y no hubo modo.
Ayer que ví ese vasito en la feria me acordé de nosotros y de cómo juramos ser el club de los angelitos y me acordé de nuestro perro Tortilla, y de nuestras cosas, y de cuando comíamos peras en el mercado. Y me dió lástima.
En días como éste murió una iguana de frío.


viernes 17 de junio de 2011

SOS for love.




Hay una melodía perversa detrás de todo esto, tan perverso que un día de estos baja Jesucristo a vomitarnos a los dos.

No puede ser que este pasando esto. O sí. Sí puede ser que de pronto ese día 19 nos encontremos, yo borracha de mezcal y tú de ginebra, a más de diez mil kilómetros de distancia escuchando exactamente al mismo tiempo esa misma puta canción, esa que habla de una pareja que representa a España en las olimpiadas de Calgary 88'.

Entre la pareja de patinadores no todo es físico ni mental. Entre los animales como tú y como yo, no hay nada más que irrealidad. Inocentes como somos, vivimos vidas que nos superan y que nos dan tanto terror que por las noches nos rechinan los dientes mientras dormimos.

Si recordamos que algún día hubo un te quiero puede ser que ese día yo te llame solo para saber si algún día te casarías conmigo, puede ser ese día tú respondas: -si ganamos la medalla de oro.

La medalla de oro por la que ni siquiera podemos competir porque ni yo se patinar ni tú sabes querer.

sábado 11 de junio de 2011

Somos nada.

El Sr. Elefante Universal es quien inventó el ascensor-cápsula que, ante caídas libres de hasta 183 metros, protegía a los tripulantes salvándoles la vida aunque no la memoria. Así se lo explicó el ascensorista que todos los días hacia la ruta sótano-piso 45 unas siete veces por hora.

Habían dos personas además de él en el ascensor, Jun y la vieja, cuando dijo -¿Sabía usted que si de pronto este edificio se desploma nos salvaríamos? Este ascensor nos salvaría la vida sí, lo único que después de que tronaran las bombas y acabara todo no recordaríamos lo que ha pasado ni quiénes somos, pero nos salvaríamos.

Será que lo deseaba tanto que él mismo protegía así a la triste Torre Latinoamericana, nadie nunca estallaría un avión, una piedra, una rosa contra el edificio, jamás.

Nunca se supo porqué cuando se cayó de la bicicleta y se hizo una cicatriz que partía en dos la imagen del largo rascacielos que se hizo tatuar cuando regresó del DF, se olvidó de todo y de todos.